Pantalla para comandas, salón y e-CF al cerrar
Si la comanda se grita y Uber se anota en un papel, el restaurante ya pagó dos veces el mismo pedido.
En RD el cierre de mesa no es solo cobrar. Hay que emitir e-CF, registrar propina, a veces partir la cuenta y, si el pedido vino de Uber Eats, no volver a digitarlo. abaPOS une salón, KDS y el comprobante en el mismo flujo.
La comanda tiene que nacer en el salón
El mesero toma la orden en tablet o terminal, con modificadores (término, sin cebolla, extra). Eso llega a cocina sin reescritura. Cada vez que alguien “pasa la comanda” de voz, hay un plato mal y un inventario que no cuadra.
Cocina en pantalla, no en rollo térmico
El KDS (pantalla para comandas de cocina) recibe la orden al enviarla. El salón ve si está en preparación o lista. No sustituye al chef; sustituye el papel que se pierde detrás de la plancha y el “¿quién pidió esto?” a las 8 de la noche.
Delivery y salón en el mismo libro
Uber Eats y el delivery propio tienen que caer como venta, no como una anotación al cierre. Si no, el 607 no incluye esos tickets y el food cost se calcula a ojo. abaPOS integra Uber Eats: el pedido entra y se factura con el resto.
El e-CF se emite al cerrar, no al día siguiente
Consumidor final (E32) o crédito fiscal (E31) según el cliente. Split de cuenta y propina quedan en el mismo documento. Mandar a facturar “mañana en la oficina” es exactamente el hueco que la DGII ya no tolera.
Insumos, no solo platos
Si el menú no está amarrado a receta, el inventario de carne y lácteos es decorativo. abaPOS descuenta insumos al vender el plato. El food cost deja de ser un porcentaje inventado a fin de mes.
Una mesa, el KDS y el e-CF al cerrar
Así es la demostración: el flujo real, no una lista de funciones.
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